Pasar olímpicamente
Estos días, a las puertas de las Olimpíadas de Pekín, somos testigos de una hipersensibilidad pública de características globales sobre el conflicto del Tíbet y la represión del ejército chino. Probad vosotros mismos a preguntar en vuestro lugar de trabajo, entre vuestros amigos o familiares, y seguro encontrareis mas de un espontáneo tibetólogo que, con los argumentos habituales de la cola del banco, del ascensor o de la frutería, exigirá la independencia del Tíbet, reivindicará la estatura política del Dalai Lama y, por supuesto, reclamará el boicot a la olimpíadas del próximo verano. Quien está detrás de todo este tsunami mediático y cuales son las razones que motivan esta gigantesca operación de propaganda, la que ha logrado movilizar en la misma dirección a sectores tan dispares como los globófobos ultra-izquierdistas y el Congreso de los Estados Unidos?
El boicot a la olimpíada china generada por las imágenes de la represión en el Tíbet está cargada de una hipocresía tal que debería escandalizar a sus propios mentores. Ninguna persona medianamente informada, menos aún los mandatarios que amenazan ahora con no asistir a la ceremonia inaugural, puede alegar que desconocía que China es una dictadura desde que Mao llegó al poder implantando el comunismo en 1949, y que allí no se respetan los más básicos derechos humanos desde aquellos años, hace ya mas de medio siglo. Según Amnesty Internacional, en la República Popular China se ejecuta a mas de 10.000 personas al año y se tiene a mas de 250.000 prisioneros en campos de internamiento en programas de “reeducación por trabajo”, eufemismo local de trabajos forzados. La tortura en China es, de forma extraoficial, parte componente de su sistema policial, habiendo asimismo miles de presos sin asistencia letrada y sin haber comparecido nunca delante de ningún tribunal. En el plano de lo social, en el gigante asiático no existe en la práctica la libertad de expresión ni la de culto, Internet está censurada y vigilada mientras se sigue llevando a cabo el control de la natalidad mediante la ley eugenésica de “un sólo hijo”, la que ha dado lugar a miles de denuncias de infanticidios de niñas, abortos forzados y sanciones orwellianas a las que se somete a las mujeres que no quieran cumplirla, como multas económicas y sesiones de lavados de cerebro desde la mañana hasta la noche, suspensión del fluido eléctrico a sus hogares o despido de sus empleos a ellas, a sus esposos o a sus padres, tal como denuncia el Population Research Institute.
Pero no pasará nada. Al día de hoy, hasta el propio Dalai Lama apoya explícitamente la normal celebración de los juegos. Noruega, Jordania, los Estados Unidos, Alemania… Día a día los países se van sumando al show. Un mercado de mil quinientos millones de consumidores que crece anualmente a dos dígitos sostiene cualquier economía en el mundo sea esta capitalista o socialista, democrática o no, razón de peso para sufragar la indulgencia internacional. O como cuenta la revista Interviu, “en plena desaceleración económica, España ha incrementado sus inversiones en China, mientras el gigante asiático subía sus importaciones un 20 por ciento. Los empresarios españoles presentes en China no quieren ni oír hablar de que España se sume a ningún boicot a la ceremonia inaugural de los Juegos de Pekín”. China, el país que hoy lo puede comprar y fabricar todo, poseedora de los dólares que podrían derrumbar la malherida economía estadounidense y provocar una crisis financiera mundial sin precedentes, tiene un poder cinético tal que su simple malestar incomoda al mundo.
El Comité Olímpico Internacional no ha podido con la presión y ha cedido desde un buen principio en agosto del 2000, cuando China no debería haber sido elegida sino excluida de la selección de países organizadores, no sólo por el conflicto tibetano sino por su condición dictatorial y su permanente atropello de las libertades civiles, inherente a su sistema político. Al día de hoy, ocho años después, China ha perdido la batalla de la imagen pero tendrá sus juegos. Sin nada ya que hacer, a los políticos que hoy se manifiestan indignados sólo les quedará bajar la cabeza mientras a los simples ciudadanos sólo nos quedará llevar nuestro boicot personal y nuestras denuncias por lo que China fue y es, o pasar olímpicamente.









Todas estas manifestaciones anti-olimpiadas chinas y pro-Tibet que estamos viendo, no son más que puro folclore con gran cobertura mediática. El Tibet es exótico y por eso atrae a los taraditos progres sin ideología o pensamiento propio. A éstos, únicamente les mueve la simulación de una pose y los gestos sin compromiso. Y a nivel de gobiernos, no hay nación que vaya a oponerse claramente al poder chino, como tampoco lo hicieron al recibir visitas como las de Gadafi o Ahmanideyad.
Yo, lo que voy a hacer es lo que propones en el título del post: “pasar olimpicamente” , porque la hipocresía y el teatro, se los dejo a otros.
Un saludo.
Money talks.
…Whe people need shoes & socks?
Claramente todo va en esa dirección: falta de información e intereses creados. Los casos vergonzosos de desprecio a los DDHH por parte del gobierno chino no tienen fin y comenzaron hace ya mucho tiempo. Recomiendo ver en YouTube un extracto de un documental de la televisión argentina del 2004, se mostraba la represión a los practicantes de la secta Falun Dafa, poniendo de manifiesto como Pekin aplasta cualquier intento de sus ciudadanos de salirse del yugo del Estado a sangre y fuego. Pero, como bien dice Marcelo Levit, money talks.
100% de acuerdo Retro.
En mi bliog tengo un cartel a favor del Free Tibet por que desde siempre me ha causado nauseas la dictadura china, la de miles de victimas que padecen sus atrocidades y demas derivaciones.
Pasa que normalmente sin el circo mediante actual si uno se expresa mal hacia algo chino es tildado automaticamente de racista , xenofobo o lo que se les ocurra.
Pues yo creo que, teórica y prácticamente, el ejemplo de lo que en China sucede es el mismo de la Globalización mal entendida. Cuando en aras de “buen rollo” con un mercado potencial de primera magnitud como es el chino se sacrifica el bienestar de los chinos y el de los territorios ocupados, estamos dando alas a los detractores de la misma. Estamos realmente prostituyendo lo que tendría que ser eso… o sea, el medio para que los pobres dejasen de serlos y se “igualasen” por lo alto con los países avanzados.
Pero mucho me temo que estoy pidiendo utopías…
Saludos liberales.
China es una potencia emergente, es una tiranía, pero en cambio se le conceden unas Olimpiadas, ¿por qué? Haced un ejercicio de Real Politik, por eso el gobierno de EE.UU. no boicoteará ni moverá un dedo de protesta, demasiados intereses económicos en China, no vaya a ser que se desequilibre la balanza (comercial), lo de los DDHH y el Tíbet pasa a ser una cosa secundaria cuando hay consideraciones económicas.
Completamente de acuerdo con el comentario. Es toda una hipocrecía que solamente demuestra que a la gente se la puede manipular como a borregos. Igual que sea justa la reclamación por los Derechos Humanos en China todo este teatro lo único que ha hecho es perjudicar a los tibetanos, quienes gracias a la presión internacional gozaban de un regimen de excepción dentro de la Dictadura china al igual que Hong Kong yTaiwan.
Segun fuentes de credibilidad todo ésto fué organitzado por USA y mas especificamente por la Cía y el motivo fué mostrarle los dientes a China para que no se meta con los intereses comerciales americanos.
Es curioso como en estos momentos no existen ni derechas ni izquierdas, es todo lo mismo y tampoco existe la Democracia o por lo menos las ganas de seguir representadola para disimular.