Sin ninguna esperanza

He estado leyendo mucho esta semana sobre “él”.

Si no alcanzaba con la crisis que empujó a la pobreza a gran parte de la ilusa clase media del menemismo, la Argentina desde hace no mas de cinco años es víctima de la pasta base, el paco, que para quien no sepa es una droga que se llega a vender por 0,20 € (quarter dollar) la dosis y que tiene grados de adicción extremos y consecuencias indudablemente letales. Le dicen, por supuesto, la droga de los pobres, aunque ya ha entrado en la clase media.

Sólo con un par de crónicas me alcanzó para saber que todavía podía impresionarme leyendo las noticias: quien se engancha no solo vende todo lo que tiene (la ropa puesta y la ropa húmeda tendida de los vecinos, incluida) sino que se han detectado casos de gente que ha podido vender a sus hijos por conseguirlo. ¿Prensa amarilla o realidad que no queremos ver? “Pablo es uno de ellos. Pablo está en la frontera entre los que han perdido todo –familia, trabajo, posesiones, salud– y los que comienzan a perderlo. Tiene una novia que está embarazada. Trabaja como soldador, no gana tan mal, pero trabaja doce horas de lunes a sábado. Comenzó hace tres años. Vio cómo sus amigos, medio barrio, adelgazaron, “se enmagrecieron”, como dicen los médicos. Cómo llegaron a robarle a la madre. Tiene miedo por él mismo” (Página/12: 13-Nov-2005)

Pibes de 9 años que comienzan a consumir (el promedio está en 14 años: la edad en la que deberían estar haciendo 2do año de la secundaria). La señora que mientras hace el puchero vende las dosis que lleva bajo la pollera a los chicos del barrio. “El que le vende la droga a los pibes en los barrios no es un integrante del Cartel de Juárez. Es un vecino cualquiera que está desesperado económicamente y que para salvarse ya ni le importa a costa de qué va a ganarse la vida. No le importa intoxicar al que fue con él a la escuela, o al compañerito que va con su hijo a la escuela”. (Clarin: 7-Nov-2004)

Cuando nos fuimos de la Argentina las cosas que dejamos atrás, y que no lamentamos, eran aquellas que nos resultaban mas cercanas y familiares: la coima generalizada, la imprevisibilidad, la vergüenza ajena viendo a los políticos o la falta de oportunidades pero hay días que los diarios muestran que detrás hemos dejado, también, un infierno que a muchos de nosotros no nos tocó ni de cerca. Es cierto que en Europa se ha detectado un aumento del consumo de heroína pero existe un mínimo de contención en la metadona (gratuita bajo tratamiento en casi toda la UE); en el tercer mundo un adicción de estas características significa una brutal caída libre a la nada. “Nos relatan que en algunas de las villas en que el paco se ha vuelto común no es raro ver que abundan los carteles de ‘se vende’. Eso no quiere decir que de pronto hay un auge del negocio inmobiliario. Quiere decir que allí se vende paco.” (Página/12: 22-Mayo-2006)

Locos, prostituídos, psicóticos… pobres: a las víctimas del paco les dicen “San la Muerte” o zombis, caen como moscas, no cuentan porque seguro que ni votan, los tranzas (o los que explotan a los tranzas) les quitan hasta la última moneda y hasta la última gota de dignidad. “No es económico, porque es un peso cada cinco minutos; más no dura el efecto. A veces escucho que dicen la droga de los pobres. De a un peso ¨sabés cuanto gastás? Con la cocaína por ahí gastabas 40, 50 pesos de golpe. Pero con esto por ahí los gastás en un ratito, si los tenés en el bolsillo” (Infobae)

¿Donde estan los políticos? ¿Donde está la televisión? ¿Donde está la justicia? ¿Donde estan todos? Los medios, por lo pronto, making business…

Da vértigo pensar que nada es demasiado, que la realidad supera muchas veces los pronósticos más pesimistas, pero ¿es que deberemos aceptar que el sistema (el capitalista y el socialista: lo mismo da) se sustenta interna e inevitablemente sobre estas barbaries?

Estoy escribiendo y escuchando música en mi piso de Andorra mientras este infierno se da (y se repite indefinidamente como un loop), por dar un ejemplo, a pasos de donde fué mi último trabajo en Buenos Aires o el de algunos de ustedes, seguro. Me permito esta noche cuestionarme unos cuantos paradigmas desde mi comodidad.

~ por Fernando Blanco en Abril 13, 2007.

2 comentarios to “Sin ninguna esperanza”

  1. eso, abajo!

  2. tienes mucha razon mi chavo pero q te preocupas tu dejalos q se la paran tu preocupate por tu culoooooooooooooooooooo

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